LOS PERITOS JUDICIALES DE ASPEJURE SE UNEN PARA HOMENAJEAR A LOS VOLUNTARIOS DE CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN SU DIA MUNDIAL
Con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que se celebra cada 8 de mayo, resulta oportuno reflexionar sobre la importancia de la intervención coordinada en situaciones de emergencia y, en particular, sobre la conexión existente entre la labor humanitaria y la actuación técnica de los peritos judiciales.
Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, una fecha que pone en valor una de las mayores redes humanitarias del mundo. Este día coincide con el nacimiento de Henry Dunant, fundador del movimiento, cuya experiencia tras la batalla de Solferino en 1859 dio origen a una organización basada en un principio simple pero poderoso: ayudar a cualquier persona en situación de necesidad, sin distinción.
Hoy, más de un siglo después, la Cruz Roja sigue siendo sinónimo de intervención inmediata, solidaridad y presencia en momentos críticos. En España, miles de voluntarios participan activamente en emergencias sanitarias, rescates, atención a personas vulnerables o apoyo en catástrofes naturales. Sin embargo, lo que muchas veces pasa desapercibido es cómo esta labor se conecta, de forma indirecta pero esencial, con el trabajo de los peritos judiciales.
Cuando ocurre un accidente de tráfico grave, por ejemplo, los equipos de Cruz Roja suelen ser de los primeros en llegar. Su prioridad es clara: salvar vidas, estabilizar heridos y asegurar la zona. En ese proceso, recogen información valiosa, aunque su finalidad no sea probatoria: posición de los vehículos, estado de las víctimas, condiciones del entorno o primeros indicios de lo ocurrido. Horas o días después, un perito judicial especializado en reconstrucción de accidentes analizará ese mismo escenario, muchas veces apoyándose en datos que, directa o indirectamente, tienen su origen en esa primera intervención.
Otro caso habitual se produce en incendios. Los voluntarios de Cruz Roja pueden intervenir en la evacuación de personas afectadas, la atención sanitaria y el apoyo logístico. Mientras tanto, los daños materiales comienzan a perfilarse. Posteriormente, el perito, ya sea de parte, judicial o de compañía aseguradora, examinará el origen del fuego, la propagación, los daños estructurales y el valor de los bienes afectados. La correcta delimitación de zonas, la preservación inicial del entorno o incluso testimonios recogidos en los primeros momentos pueden resultar determinantes en la elaboración del informe pericial.
En situaciones de catástrofes naturales, como inundaciones o temporales, frecuentes en distintas zonas de España, la intervención de Cruz Roja se centra en la asistencia inmediata: distribución de alimentos, alojamiento provisional o rescate de personas atrapadas. En paralelo, comienza un proceso más técnico y menos visible: la evaluación de daños. Aquí entran en juego peritos en valoración de bienes, arquitectos técnicos y otros especialistas que cuantifican pérdidas, analizan estructuras y determinan responsabilidades. La información recopilada en las primeras horas por los equipos de intervención puede ayudar a contextualizar el siniestro y a entender su evolución.
Incluso en ámbitos menos evidentes, como la atención a personas vulnerables o situaciones de exclusión social, existen puntos de contacto. Por ejemplo, en casos judiciales relacionados con desahucios, situaciones de abandono o conflictos familiares, los informes sociales y las actuaciones de organizaciones como Cruz Roja pueden complementar la labor pericial, aportando una visión más amplia del contexto humano y social.
Un ejemplo especialmente ilustrativo de esta relación se ha producido en las recientes inundaciones provocadas por episodios de DANA en la Comunidad Valenciana. En estos eventos, caracterizados por lluvias torrenciales y crecidas súbitas, la Cruz Roja desplegó numerosos efectivos para el rescate de personas, la evacuación de zonas afectadas y la atención a damnificados, proporcionando alojamiento provisional, alimentos y asistencia sanitaria urgente.
En paralelo, y una vez estabilizada la situación, se inició la intervención de técnicos y peritos especializados en valoración de daños. Estos profesionales han tenido que analizar afecciones en viviendas, locales comerciales, infraestructuras y vehículos, determinando el alcance de los daños materiales y, en su caso, las posibles responsabilidades derivadas. La complejidad de este tipo de siniestros exige una evaluación detallada de factores como la intensidad del fenómeno meteorológico, la ubicación de los inmuebles, la calidad constructiva o las medidas de prevención existentes.
En este contexto, la información recabada en las primeras horas por los equipos de intervención, incluidos los voluntarios de Cruz Roja, puede resultar de gran utilidad para contextualizar los hechos. Aspectos como los niveles alcanzados por el agua, los tiempos de inundación o las condiciones iniciales de los inmuebles aportan referencias valiosas para la reconstrucción técnica posterior.
Asimismo, la coordinación entre administraciones públicas, entidades sociales y profesionales técnicos se revela esencial para garantizar una respuesta eficaz y completa. La experiencia reciente en Valencia ha puesto de manifiesto la necesidad de integrar la actuación humanitaria con el análisis pericial, no solo para atender a las víctimas, sino también para asegurar una adecuada valoración de los daños y una correcta tramitación de ayudas, seguros e indemnizaciones.
Desde el ámbito de la Asociación Profesional Colegial de Peritos Judiciales del Reino de España (ASPEJURE), esta conmemoración invita a reconocer no solo la labor altruista de Cruz Roja, sino también, reforzar la importancia de la formación continua, la especialización técnica y la colaboración interdisciplinar en contextos de emergencia.
En definitiva, la actuación conjunta, aunque en distintas fases, de voluntarios de Cruz Roja y peritos contribuye a un objetivo común: ofrecer una respuesta integral ante situaciones críticas, combinando la atención inmediata a las personas con el rigor técnico necesario para esclarecer los hechos y valorar sus consecuencias.
Es importante destacar que la Cruz Roja actúa bajo principios de neutralidad e independencia, lo que significa que su función no es investigar ni determinar responsabilidades. Sin embargo, su presencia en el terreno y su capacidad de intervención temprana la convierten en una fuente indirecta de información relevante. Por su parte, los peritos judiciales aportan el análisis técnico, objetivo y estructurado que permite trasladar los hechos al ámbito jurídico con rigor.
Esta relación, aunque no siempre visible, pone de manifiesto la importancia de la coordinación entre distintos perfiles profesionales en la gestión de emergencias. La eficacia no depende únicamente de la rapidez en la intervención, sino también de la calidad del análisis posterior. En este sentido, la colaboración, aunque sea indirecta, entre voluntarios de Cruz Roja y peritos contribuye a una mejor comprensión de los hechos y a una resolución más justa de los conflictos derivados.
El Día Mundial de la Cruz Roja es, por tanto, una oportunidad no solo para reconocer la entrega de sus voluntarios, sino también para entender el papel que cada actor desempeña en el complejo engranaje de una emergencia. Desde quien presta primeros auxilios hasta quien redacta un informe pericial meses después, todos forman parte de una misma cadena de respuesta que tiene como objetivo último proteger a las personas y garantizar la verdad de los hechos.
En un mundo donde los riesgos son cada vez más diversos, desde fenómenos climáticos extremos hasta accidentes tecnológicos, la cooperación entre intervención humanitaria y análisis técnico se vuelve más necesaria que nunca. Y aunque sus funciones sean distintas, Cruz Roja y los peritos judiciales comparten un mismo propósito: aportar orden, ayuda y claridad en medio de situaciones que, por su propia naturaleza, tienden al caos.
Feliz Dia Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

