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1 DE SEPTIEMBRE, DIA  MUNDIAL DEL CRIMINALISTA Y PERITO FORENSE

1 DE SEPTIEMBRE, DIA MUNDIAL DEL CRIMINALISTA Y PERITO FORENSE

Durante este día se realizan homenajes, actividades académicas y actos oficiales para enaltecer la labor de los peritos en criminalística en distintos países de habla hispana, resaltando su aporte diario al esclarecimiento de hechos y fortalecimiento de la justicia.

Hoy es el día en el que los peritos en criminalística forense, que trabajamos analizando huellas, documentos, incendios, pruebas digitales, fluidos biológicos, armas, rastros y todo tipo de evidencia que, a simple vista, parece insignificante pero puede ser decisiva en la búsqueda de la verdad. Somos profesionales que nunca buscan el aplauso ni figuran en los titulares, porque su mayor recompensa está en el impacto profundo que genera su labor: construir justicia basada en hechos irrefutables y proteger la dignidad humana desde la ciencia.

Ser perito forense es mucho más que un trabajo: es una vocación que exige tener la mirada que ve donde otros no ven, el oído atento al más mínimo detalle, y la paciencia de quien sabe que ningún dato es irrelevante. Es la capacidad para convertir lo invisible en evidencia tangible. Significa transitar los escenarios más complejos con serenidad, donde cada objeto o fragmento es la clave para reparar una historia truncada por la violencia o el delito, y aportar luz en los momentos más oscuros para las víctimas, sus familias y la sociedad.

En este día, queremos rendir homenaje a todos quienes forman parte de esta disciplina única, desde experimentados peritos criminalistas hasta quienes empiezan su camino formándose en las ciencias forenses. Esta profesión exige tanto rigor técnico y actualización permanente como compromiso ético. La objetividad, la independencia y la transparencia guían cada paso, porque la verdad científica es la base sobre la que se edifica una justicia auténtica.

El mundo necesita hoy, más que nunca, personas dispuestas a unir el conocimiento especializado con principios sólidos. Personas que sepan actuar ante siniestros, fraudes o crímenes, y puedan explicar, con pruebas y argumentos científicos, cómo y por qué sucedieron los hechos. Peritos que provean certezas en medio de la incertidumbre y que sostengan con humildad la confianza del sistema de justicia y de la sociedad.

Este 1° de septiembre es el recordatorio perfecto: lo que haces importa, aunque pocos lo vean. Cada informe pericial, cada estudio minucioso, cada jornada dedicada a descubrir la verdad deja huella en la historia de la justicia. Tu trabajo es el testimonio silencioso pero imborrable del poder de la ciencia al servicio del bien común.

Celebra con nosotros este día y sigue construyendo una profesión que transforma la justicia y la vida de miles de personas. Porque cada indicio descubierto, cada conclusión fundada y cada mentira desenmascarada, es un paso más hacia un mundo donde la verdad y la justicia prevalecen gracias al esfuerzo de quienes eligen el camino de la criminalística y la ética.

El Día Mundial de la Criminalística y del Perito Forense se celebra cada 1 de septiembre en honor a la figura de Juan Vucetich, científico croata-argentino que revolucionó la criminalística al crear el sistema de identificación de personas mediante sus huellas dactilares, conocido como dactiloscopía.

El 1 de septiembre de 1891 es una fecha definitiva para la ciencia forense. Aquel día, Juan Vucetich, croata nacionalizado argentino y experto de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, aplicó de forma oficial por primera vez en el mundo el método dactiloscópico, instalando los cimientos para la identificación de personas por medio de sus huellas digitales. Este revolucionario procedimiento surgió en un contexto en el que la identificación de los implicados en un hecho criminal era limitada y sometida frecuentemente a errores, detenciones injustas o a la imposibilidad de esclarecer delitos.

Vucetich se inspiró en los trabajos pioneros del inglés Francis Galton sobre las características únicas de las huellas dactilares. Tras asistir a conferencias y profundizar en los textos de Galton, el forense diseñó un sistema propio de clasificación, que agrupaba las huellas en cuatro grandes estilos: arcos, presillas internas, presillas externas y verticilos, ampliándolos posteriormente a más de un centenar de parámetros. Eso permitió la creación de las primeras fichas dactiloscópicas, inaugurando el archivo de huellas modernas e instaurando la práctica de fichar a los detenidos por sus impresiones digitales.

La utilidad del sistema de Vucetich encontró su mayor apoyo empírico en 1892, con la resolución del famoso caso de Francisca Rojas en Argentina. Rojas fue acusada inicialmente de haber asesinado a sus dos hijos en Necochea, y había intentado culpar a un vecino. Sin embargo, una huella ensangrentada en la escena del crimen permitió, gracias a la dactiloscopía, demostrar de forma inequívoca la autoría del acto. Este episodio no sólo exculpó a un inocente, sino que estableció el poder científico de la técnica para resolver crímenes hasta entonces irresolubles.

La criminalística es la disciplina científica que aplica conocimientos, métodos y técnicas de investigación derivados principalmente de las ciencias naturales a la pesquisa de delitos. Su objetivo es analizar indicios materiales sensibles —huellas, rastros, fluidos, fibras, armas, documentos, entre otros— a fin de determinar la existencia, reconstruir los hechos y precisar la intervención de personas en los mismos.

No debe confundirse con la criminología, que es una ciencia social interdisciplinaria centrada en el estudio del delito, el delincuente y el impacto de los delitos en la sociedad. Mientras la criminología estudia el fenómeno del crimen como hecho social, la criminalística opera en el nivel empírico, reconstruyendo los hechos individualizados y aportando evidencias directas a los órganos de administración de justicia.

El perito forense, o perito criminalista, es el profesional encargado de aplicar técnicas y conocimientos científicos en el análisis de la evidencia. Estos expertos intervienen frecuentemente en escenas de crímenes, accidentes viales, casos de fraude documental, identificación de personas y análisis de todo tipo de indicios físicos, biológicos y electrónicos. Su labor se extiende desde la recolección y conservación de pruebas, pasando por su análisis en el laboratorio, hasta la exposición de conclusiones en los tribunales de justicia.

En muchos casos, el resultado del trabajo pericial es decisivo para el esclarecimiento de homicidios, robos, accidentes fatales y fraudes, entre otros delitos. La evidencia bien estudiada por un perito se convierte en “testigo mudo”, pero extremadamente elocuente, permitiendo reconstruir los hechos, identificar autores y brindar certeza científica a jueces y defensas.

La criminalística es una ciencia autónoma y multidisciplinaria, que incorpora conocimientos de ramas muy diversas:

    Medicina forense: Para determinar causas de muerte, lesiones, tiempos de fallecimiento y análisis anatómicos y patológicos.

    Odontología forense: Identificación de cadáveres por registros dentales, análisis de mordidas, etc.

    Química forense: Análisis de sustancias, revelado de rastros, perfiles toxicológicos y estudios de materiales sintéticos o biológicos.

    Biología molecular forense: Tipificación genética (ADN), estudios de sangre, pelos, fluidos, etc.

    Balística forense: Examen de armas de fuego y proyectiles, trayectorias y patrones de disparo.

    Documentología forense: Análisis de la autenticidad de documentos, firmas, tintas y papeles.

    Informática forense: Recuperación y análisis de datos digitales, cibercrimen, rastreo electrónico.

Todas estas disciplinas requieren de una alta formación científica, equipos de laboratorio especializados y protocolos extremadamente rigurosos, que garantizan la fiabilidad de las pruebas obtenidas y su posterior validez en los tribunales.

Felicidades compañeros.